
Para Ari. No sé por qué.
Laura tiene tres años, seis meses y catorce días. Está a punto de empezar a ir al colegio y dice que ya es una niña grande.
A Laura le gusta ponerse el reloj de pulsera de su madre porque así se siente mayor. Después de llevarlo un rato, la hebilla le trilla la piel y Laura se queja:
-Mami, el reloj duele.
Su madre se lo quita con cuidado y lo abrocha de nuevo en su muñeca.
Cuando Laura sea grande de verdad, aprenderá que es difícil encontrar a alguien dispuesto a cargar con el dolor de otro. Laura es una chica lista, así que tal vez aprenda también que se puede ignorar el dolor. Es tan sencillo como no usar reloj.
En realidad, dará igual todo lo que haya aprendido antes, porque al final comprenderá que, lo lleve quien lo lleve, lo use ella o no lo use, lo cierto es que el reloj duele. Siempre.
A Laura le gusta ponerse el reloj de pulsera de su madre porque así se siente mayor. Después de llevarlo un rato, la hebilla le trilla la piel y Laura se queja:
-Mami, el reloj duele.
Su madre se lo quita con cuidado y lo abrocha de nuevo en su muñeca.
Cuando Laura sea grande de verdad, aprenderá que es difícil encontrar a alguien dispuesto a cargar con el dolor de otro. Laura es una chica lista, así que tal vez aprenda también que se puede ignorar el dolor. Es tan sencillo como no usar reloj.
En realidad, dará igual todo lo que haya aprendido antes, porque al final comprenderá que, lo lleve quien lo lleve, lo use ella o no lo use, lo cierto es que el reloj duele. Siempre.
(Música: Mercedes Sosa, "Palabras para Julia")


8 comentarios:
Qué amargo para empezar la semana.
El único reloj medio potable que he visto últimamente es el de la estación de trenes de El curioso caso de Benjamin Button, que marchaba hacia atrás.
Sí, lo escribí ayer por la tarde en un estado de amargura considerable. Los domingos, ya se sabe...
Buena semana.
Yo no llevo reloj desde que me quité de la calle (del periodismo, quiero decir), porque casi siempre me pesan, me duelen, me trillan, me pillan los pelos de la muñeca y hasta me dan coraje. Pero algunos son tan bonitos que estoy dispuesta a llevarlos si no funcionan.
Y no he dicho nada de la canción!
La conocí por una versión que hicieron Los Suaves y tanto guitarreo disimula un poco el mensaje, la que has puesto tú es taaaaaaan cruda...
Me parece que sí, que por alguna misteriosa razón, sólo trillan los pelos cuando funcionan. Si no, se les llama pulseras y son comodíiiisimos.
Oye, oye, aversiteentiendes: absurda, amarga, cruda... Afloja, que es lunes por la mañana y mira que me pongo a llorar :-(
Las loquitas tenemos prohibido por prescripción médica oir esa canción y llevar reloj. Aunque como ahora tengo una máquina expendedora de pirulas aleatorias...
Cuidado, cuidado, no te olvides de que metiste algunas que están caducadas...
Olvidé poner el aviso de post no apto para loquitas. Aunque mira quién lo escribió y aquí sigo, esta mañana todavía no me han despedido.
Publicar un comentario en la entrada