martes 29 de septiembre de 2009

Las mil calorías (Martirio)


Yo empiezo el día con las mil calorías,
y a eso de media mañana, me entra
una flojera, D. Manuel,
que me tengo que sentar.
Y me voy a la nevera y qué apuro,
lo que haya me lo como, seguro
y me dan unos temblores
y me dan unos calores, D. Manuel
y me tengo que acostar.
Y yo quisiera, como lo pienso lo digo,
te lo juro, lo que yo quisiera
es volverme invisible, D. Manuel
y que nadie me viera.

Paseando por la calle el otro día
me encontré con una amiga mía.
Y estaba, de verdad,
que es que no me lo creía:
se había quedado encanijá.
Yo no sé cómo puede, te lo juro,
ni lo sé ni lo quise preguntar,
¿cómo se puede vivir, D. Manuel
sin comé de ná?
Suerte que tiene, como lo pienso lo digo,
te lo juro, hay que ver qué suerte tiene,
porque el aire a mí me engorda, D. Manuel
y el vino no me conviene...

Me dicen la gordi,
¡y a mí que no me digan
total, yo por arriba no,
yo lo que tengo es barriga.
Y eso se pierde en un rato,
que yo no estoy como otras, D. Manuel
¡que se les caen las carnes por los zapatos!
Porque yo nunca fui,
como lo pienso lo digo, te lo juro,
un carro-carne
¡mi hermana si que era gorda, D. Manuel,
mi hermana Carmen!

Y no paso hambre, yo voy a D. Manuel.
estoy contenta con él
porque me trata mu bien,
me deja comé y no paso hambre.
Tiene paciencia conmigo,
él me pone unas ampollas, D. Manuel,
muchas gracias, D. Manuel,
me ha convencío.
Y yo sigo con el plan,
lo malo es que, además de las pastillas,
dice que tengo que andar.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada