sábado 19 de septiembre de 2009

Fantasmas


Anoche, mientras nos disponíamos a ir a cenar, a J. y a mí nos sorprendió el otoño. Fue una feliz coincidencia, porque hacía mucho que J. y yo no nos dábamos un homenaje conversando de nuestras cosas, y porque estoy ahíta de calor y el otoño me encanta.

Llegué a casa un pelín triste, un poquito nada más, acordándome de una frase de una película que no podía identificar, a pesar de que recordaba perfectamente la voz de la dobladora: “estoy enamorada de fantasmas”. Fue necesario echar unas lagrimitas delante del espejo para que se desocupara el espacio suficiente en mi cerebro y vinera la imagen nítida de Juliette Binoche, preciosa con el pelo mal cortado y un vestido raído, diciéndoselo a un Willem Dafoe sin pulgares en “El paciente inglés”.
También yo estuve enamorada de fantasmas. Y lo peor es que fueron fantasmas desde el mismo momento en que me enamoré. Pero, a veces sucede, en el transcurso de conversaciones aparentemente intrascendentes con los buenos amigos, que uno descubre cosas sencillas pero importantes. Y yo me di cuenta ayer de que los fantasmas no son impermeables. La lluvia los cala.

Éste pobre se iba empapando por el camino, arrugándose cada vez más, hasta que quedó convertido en un triste guiñapo abandonado en mitad de la calle Herradores. No sé J., pero yo, sin presencias incómodas, cené mucho más a gusto.

5 comentarios:

Reinadelmango dijo...

Pero el puñetero fantasma es persistente, y ha hecho todo lo posible por no dejarme colgar la música -salía un señor anunciando cerveza San Miguel, fantasma borracho-. Ahora, que yo cuando me pongo, soy más fantasma que ninguno.

Ornelia dijo...

Puedes poner la música de los cazafantasmas...Tiempos aquellos los 80.

Reinadelmango dijo...

A punto estuve, no creas. Pero la cosa perdía trascendencia y otoñalidad (¿eso se podrá decir...?)

aversimeentiendo dijo...

Estoooo.. la cabeza propia es el fantasma más peligroso de todos. Reina dixit. Y no hay más que añadir.

Reinadelmango dijo...

Amén.

Publicar un comentario en la entrada